Muchas empresas dan por hecho que el plazo de pago es “lo que se pacte” sin límite. No es así: la Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales fija topes legales, y conocerlos ayuda tanto a cobrar antes como a detectar cuándo un proveedor te está imponiendo condiciones fuera de la ley.
Qué plazo marca la ley por defecto
Si las partes no han pactado nada en el contrato, el plazo legal de pago entre empresas es de 30 días naturales desde la fecha de recepción de las mercancías o prestación de los servicios (o desde la fecha de la factura, si es posterior y no hay controversia sobre la recepción).
Hasta cuándo se puede ampliar pactándolo
Las partes pueden acordar expresamente un plazo mayor, pero con un límite: 60 días naturales como máximo entre empresas. Un pacto que supere ese límite no es válido tal cual —la ley considera manifiestamente abusivas las cláusulas que se aparten de estos plazos en perjuicio del acreedor sin que exista una razón objetiva que lo justifique.
Esto significa que, aunque el contrato “diga” 90 o 120 días, esa cláusula puede ser cuestionada si no responde a una causa objetiva del propio contrato o del sector.
Por qué este plazo importa más allá de la fecha de cobro
El plazo legal no es solo una referencia de cortesía: marca el momento exacto a partir del cual la deuda genera intereses de demora automáticamente, sin necesidad de que el acreedor haga ningún requerimiento previo. Puedes ver cómo se calculan esos intereses, con un ejemplo práctico, en la guía sobre intereses de demora en facturas impagadas.
¿Qué hacer si un cliente o proveedor impone plazos más largos?
Si te encuentras con condiciones de pago que superan el máximo legal sin justificación objetiva, tienes margen para cuestionarlas, aunque estén reflejadas en el contrato o en las condiciones generales del cliente. En la práctica, esto rara vez se discute en el momento de firmar —la relación comercial suele pesar más—, pero conviene saber que ese plazo no es una imposición legal irrenunciable a la que no puedas oponer nada si el impago se alarga.
Cómo protegerte desde el principio
La mejor defensa frente a plazos de pago abusivos es fijar condiciones claras antes de empezar a trabajar, no después de que la factura ya esté vencida. En la guía sobre presupuestos y condiciones de pago que te protegen del impago explicamos qué cláusulas conviene incluir desde el presupuesto o el contrato inicial.
Organiza el seguimiento de tus facturas
Saber cuál es el plazo legal es el primer paso; el segundo es tener un sistema para actuar en cuanto se supera. El protocolo de cobro gratuito de CobroFormal incluye un calendario de avisos y una checklist documental para gestionar el impago antes de necesitar una reclamación formal.
Este contenido es divulgativo y no constituye asesoramiento jurídico individualizado.